1/3 de la población mundial ya no puede ver la Víá Láctea:
El 80% de esta misma población vive bajo un cielo artificialmente luminoso, el 99% de ellos en Europa y Estados Unidos.
En Francia hay unos 80.000 astrónomos aficionados, un colectivo directamente afectado por este problema. Algunos de ellos son algo más que simples admiradores del cielo puesto que han contribuido a múltiples descubrimientos científicos a lo largo de los siglos:
Ya en el siglo XIV, el astrolabio permitía determinar la altura de la Estrella Polar y deducir la propia latitud en la Tierra: los inicios de la navegación.
En 1610, Galileo descubrió las lunas de Júpiter, que consideró un minisistema solar, afirmando aún más la tesis del heliocentrismo.
En 1613, también observó el Sol y se fijó en las manchas solares.
Los rayos gamma, conocidos por ser el resultado de la radiactividad, fueron descubiertos en 1900.
15 años más tarde, Albert Einstein describió el adelanto del perihelio de Mercurio, demostrando que la Relatividad General es más exacta que el modelo de Newton.
Esta hipótesis fue validada por la observación astronómica.
Todo esto está muy bien, pero no sirve para nada.
En realidad, no. Sin los cálculos de la relatividad general, seguiríamos utilizando mapas de papel para desplazarnos, ¡y el GPS sencillamente no funcionaría!
Las imágenes médicas por resonancia magnética y tomografía por emisión de positrones tienen su origen en descubrimientos realizados inicialmente por radioastrónomos para estudiar el cielo profundo.
Aquí se aprecia la Vía Láctea desde una meseta montañosa sobre la ciudad de Thonon-les-Bains (sur de Francia).
Aquí tienes algunas imágenes tomadas en la montaña en una tarde de verano.
La contaminación lumínica simplemente nos impide observar el cielo.
Sin observación no hay descubrimientos.
Y lo que es peor... la gente se acostumbra a este estado del cielo, y lo considera «normal».
Tanto es así que en 2003...
¿Y no te hace soñar mirar las estrellas?
¿Sabías que la claridad del cielo nocturno se mide con la escala Bortle? ¿Qué cielo tienes en casa?
Une Un nuevo estudio del Observatorio Europeo Austral (ESO) ha concluido que las propuestas actuales para lanzar más de 1,7 millones de satélites en órbita, incluidos los extremadamente brillantes, tendrían "consecuencias devastadoras para la astronomía".
Según el estudio, para salvaguardar nuestra capacidad de observar el cielo nocturno con telescopios modernos, no deberían orbitar la Tierra más de 100.000 satélites tenues, es decir, por debajo de lo que puede detectar el ojo humano a simple vista.
El estudio es el primero en calcular hasta qué punto las grandes y brillantes constelaciones de satélites —que también han suscitado preocupación sobre sus impactos en la salud y el medio ambiente— afectarían a las observaciones astronómicas al restarle oscuridad al cielo nocturno.